lunes, 18 de mayo de 2026

RELATOS E HISTORIAS EN VILLA DEL ARCO: ¿QUE OCURRIÓ AQUELLA TARDE?

Era tiempo otoñal. Recuerdo que tenía a mi hermano Antonio en el "huertino" al igual que todas las tardes, pues esta pequeña finca situada a las afueras del pueblo (concretamente en el principio de la calleja de "La Viña") la teníamos convertida en un bonito jardín, donde todos los niños que se iban con nosotros, y bajo las órdenes de mi hermano nos ayudaban a cuidar las plantas, de tal modo que era "un pequeño paraíso" donde pasábamos unos ratos inolvidables.

A la entrada recuerdo que teníamos un hermoso parral compuesto por cuatro parras situadas en cada uno de los cuatro extremos del cuadrado que formaban los arriates que estaban repletos de distintas plantas de flores. Estos arriates estaban cortados por unos poyos para sentarnos.

A la parte izquierda de éste cuadrado, se encontraba el paso de salida hacia el resto de jardín, con un bonito surtidor que arrojaba el agua a una pila que se nutría de un pequeño depósito situado en un pedestal con el fin de que el agua tuviera más presión y el surtidor lanzara el agua a mayor altura. También en ésta zona varios poyos, arriates y desde luego muchas flores. La zona ajardinada podría ser una tercera parte del huertino, lo demás era de árboles, hortalizas, etc.

La zona de entrada, estaba muy sombreada y por ello, llevé a mi hermano al extremo opuesto del huerto, donde aún daba el sol porque ya hacía bastante fresco y nos daba pena el irnos para casa. Al momento de estar allí, observamos un nublado en la parte del poniente, que se cortaba por el horizonte, de un tono pardusco, y tenía como una orla a su alrededor como de una cuarta de ancha y que pensamos que era debido a la puesta de sol, que ocurría en aquellos momentos.

Como ya era tarde y hacía fresco, cogí a mi hermano a cuestas y nos fuimos para casa con todos los niños como cada tarde. En el trayecto, yo descansaba en dos lugares o tres, (poyo de tía María, poyo de la Tomasa y La Peña, (un peñasco frente a mi casa en la esquina de un edificio que da a la Calle de los Naranjos y Plaza de las Golondrinas e Iglesia y que aún permanece allí.

Desde éste último lugar se ve perfectamente la puesta de sol en ésta época del año y observamos como continuaba la misma situación que veíamos desde el huertino, a lo que varias personas se incorporaron para observar lo que ocurría, y ya no solo era el nublado y la orla dorada de su alrededor si no que pudimos observar una cruz blanca en el centro, y en diversas partes del nublado especies de puntos o estrellas en diversos colores, recuerdo perfectamente en blanco, verde y como rosado. 

Imagen generada con IA.

No puedo precisar durante cuánto tiempo permaneció este fenómeno en el espacio, ni en la forma que luego desapareció.Tampoco se le dio publicidad alguna, pero lo que si os puedo decir es que fue un fenómeno extraodinario...

Texto original: Manuel Ramos González

Texto editado: Emilio J. Orovengua